(Artículo de prensa de Ileón)
El espíritu emprendedor de Mary Cruz González Fernández se forjó desde niña, cuando ayudaba a su madre en la panadería familiar: “Desde muy pequeña, antes de ir al cole, ya colocaba el pan y después despachaba detrás del mostrador”. Con ese espíritu inquieto, trabajó en hostelería para costearse un sueño: viajar a Argentina. “Era algo que quería cumplir y lo hice en enero de 1997. Me gustó tanto que me quedé casi tres años. Trabajé en un bufete de abogados muy reconocido de Buenos Aires y aproveché para conocer casi todo ese país maravilloso”.
A su regreso a León en el año 2000, se adentró en el mundo comercial del sector del automóvil, un entorno mayoritariamente masculino. “Era un mundo hostil, donde el 95% de la plantilla eran hombres y la competitividad en ventas no dejaba espacio para la colaboración. Pero allí gané confianza y profesionalidad”. En 2009 decidió ser madre, y fue entonces cuando sufrió en primera persona las desigualdades laborales. “Llegó la privación de derechos y la falta de confianza en mí como profesional. Las diferencias de género eran surreales”. Dos años después, con su segundo hijo y el cierre del concesionario donde trabajaba, se encontró con nueve meses de nóminas sin cobrar y un futuro incierto.
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Lejos de rendirse, convirtió la adversidad en oportunidad: “Aproveché ese momento para dedicarme a la crianza de mis hijos, que son mi motor indispensable”. En 2014 cofundó Emottion Formación, una empresa de formación en habilidades blandas que operó a nivel nacional hasta que la pandemia la obligó a cerrar en 2022. Pero la resiliencia es parte de su ADN. En febrero de 2024 lanzó su propia empresa, Abanico Formativo, que actúa como nexo entre docentes y empresas, ofreciendo soluciones formativas personalizadas. “Creo en el trabajo colaborativo, donde todos ganamos”.
Más allá del emprendimiento, su compromiso social es indiscutible. Es presidenta del Club Lions León, desde donde impulsa becas comedor y ayuda humanitaria. “En 2019 me desplacé a las zonas afectadas por la DANA en Valencia para entregar personalmente una gran recogida de necesidades”. También es voluntaria en Los Amigos del Mocho, limpiando los márgenes del Bernesga, y socia fundadora del Club de Marketing de Castilla y León, que organiza congresos anuales para fortalecer el sector. En 2021 convirtió su casa familiar en un alojamiento turístico rural, ayudando a sus padres y dinamizando el turismo en la provincia. “Todo esto me ha permitido no sólo reinventarme, sino también contribuir a mi comunidad de distintas maneras”.